Los no convertidos tienen ideas falsas acerca del arrepentimiento. Creen que Dios les va a obligar que se arrepientan. Yo estaba conversando con un hombre sobre este tema, y me dijo:
- Vea, Moody, hasta ahora no me ha tocado.
-¿Qué es lo que no le ha tocado?
- Bueno, a algunos los toca y a otros no. En mi pueblo hubo mucho interés hace algunos años. La conversión les llegó a algunos de mis vecinos, pero no me tocó a mí.
El hombre creía que el arrepentimiento iba a bajar algún día del cielo como un rayo, y que iba a tocarlo.
Otro hombre me dijo que esperaba tener alguna sensación extraña, como escalofríos, por ejemplo.
El arrepentimiento no es cuestión de sensación. Es volverse de los pecados a Dios. Una de las mejores definiciones la dio un soldado. Cuando se le preguntó cómo se había convertido, contestó: - El Señor me dijo Alto. Atención. Media vuelta a la derecha. Marche. Y eso fue todo.
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