miércoles, 25 de mayo de 2011

EL DEDO EN LA LLAGA

Cuando un hombre se ha fracturado el brazo, el médico tiene que descubrir el sitio exacto en que se encuentra la fractura. Empieza a tocar y a apretar suavemente con los dedos. - ¿Es aquí?
-No, doctor.
-¿Aquí?
-No.
Pero después de un rato, el médico toca una parte.
- ¡Ay! - dice el enfermo.
Es que ha sido descubierto el lugar afectado, y duele. Una cosa es escuchar a un predicador que ataca los pecados de los demás. Los hombres escuchan con grandes aplausos, e invitan a otros a escuchar la predicación. Pero tan pronto como el predicador empieza a hablar de los pecados de ellos, diciéndoles como Natán a David, "Tú eres el hombre," ya no les agrada más el sermón. Es que el predicador ha puesto el dedo en la llaga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario