Una mujer fue presentada un día a un predicador, con las siguientes palabras: - Esta es la Señora X, una mujer de mucha fe.
La señora inmediatamente dijo: - Se equivoca usted. Soy una mujer de poca fe, pero que tengo un gran Señor.
La señora inmediatamente dijo: - Se equivoca usted. Soy una mujer de poca fe, pero que tengo un gran Señor.
D.L. Moody
200 Anecdotas e Ilustraciones
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