Cuando Wesley recibía en su casa a los jóvenes que habían sido enviados a prueba a predicar, les hacía dos preguntas: - ¿Se ha convertido alguien? ¿Se ha enojado alguien?
Si la respuesta era negativa, les decía que no creía que el Señor les hubiese llamado a predicar el evangelio, y les enviaba a hacer otras cosas.
Cuando el Espíritu Santo redarguye de pecado, o la gente se convierte, o se enoja.
D.L. Moody
200 Anecdotas e Ilustraciones
No hay comentarios:
Publicar un comentario