lunes, 13 de junio de 2011

NO COMIA SINO MIGAJAS


Una vez oí contar al Reverendo Guillermo Arnot acerca del perro de un amigo suyo. El animal entraba al comedor, cuando la familia estaba sentada a la mesa, y se quedaba quieto, mirando a su amo. Si el amo le tiraba algunas migajas de pan, el perro saltaba y las tomaba en el aire antes de que tocaran el suelo. Pero si ponía un pedazo de carne en el piso, el perro la miraba y no la tocaba, como si fuese algo demasiado bueno para él. - Así son muchos cristianos - decía el señor Arnot-, están satisfechos con comer migajas, cuando Dios quiere darles comida abundante. Venid sin temor al trono de la gracia, y obtened la ayuda que precisáis. Hay abundancia para todos.


200 Anecdotas e Ilustraciones
Dwight L. Moody

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